Océano y Cambio Climático 50 preguntas y respuestas Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia

Desde 1981, la NOAA observa el comportamiento de las aguas abiertas de la Tierra a través de satélites, boyas y barcos y estima la temperatura superficial de mares y océanos (SST, por sus siglas en inglés). Chile es un país océano-dependiente y el mar bajo su jurisdicción también muestra signos de cambios asociados a las acciones del ser humano, que debieran preocupar a toda la sociedad; pues, las respuestas del océano son múltiples, diversas, heterogéneas e impredecibles, y sus efectos son tanto locales como de carácter global. Cael realizó un análisis estadístico utilizando conjuntamente los siete colores oceánicos medidos por el satélite entre 2002 y 2022. Primero observó cuánto cambiaban los siete colores de una región a otra durante un año determinado, lo que le dio una idea de sus variaciones naturales. Estos ecosistemas consisten en arboledas subacuáticas que se encuentran en las costas o agrupaciones de árboles marinos (por ejemplo, bosques de algas, manglares, pastos marinos) que capturan el dióxido de carbono de similar modo al que lo hacen los bosques.

El cambio climático esta cambiando el color de los océanos

Nuestro reconocimiento internacional se encuentra avalado por los destacados lugares que ocupan nuestros programas en rankings globales.Nuestra Triple acreditación internacional, permitirá que tu MBA sea reconocido en cualquier lugar del mundo, impulsando tu carrera profesional a nivel internacional. "Esto sugiere que las tendencias que observamos no son una variación aleatoria del sistema terrestre –afirma Cael–. Esto es coherente con el cambio climático antropogénico". Por último, este proyecto tiene como objetivo ser una herramienta basada en la ciencia para influir en la toma de decisiones respecto a los nuevos modelos oceánico-climáticos que se deben implementar, y mitigar los riesgos de la inacción.

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El fitoplancton es la base de la red trófica marina que sustenta organismos progresivamente más complejos, hasta llegar al krill, los peces y las aves y mamíferos marinos. También es un poderoso músculo en la capacidad del océano para capturar y almacenar dióxido de carbono. Estos cambios de color, aunque sutiles para el ojo humano, se han producido en el 56% de los océanos del mundo, una extensión mayor que la superficie terrestre total de la Tierra, revela el estudio, publicado en la revista Nature. Hoy en día podemos decir que los océanos son los últimos desconocidos, y comprender el papel de los océanos en el cambio climático no sólo es importante sino que también es un gran desafío para la inteligencia artificial moderna y el Machine Learning aplicado.

La importancia de la evidencia científica para la elaboración de planes de adaptación y mitigación al cambio climático

MODIS realiza mediciones en siete longitudes de onda visibles, incluidos los dos colores que los investigadores utilizan tradicionalmente para estimar la clorofila. Por ello, los científicos están muy interesados en vigilar el fitoplancton en la superficie de los océanos y ver cómo pueden responder estas comunidades esenciales al cambio climático. Para ello, los científicos han seguido los cambios en la clorofila, basada en la relación entre la cantidad de luz azul y verde que se refleja en la superficie del océano, que puede controlarse desde el espacio. En concreto, descubrieron que las regiones oceánicas tropicales cercanas al ecuador se han vuelto cada vez más verdes con el paso del tiempo.

En ese sentido, la UNOC3 también busca impulsar el compromiso de las naciones frente a otros acuerdos que indirectamente aportarían a la financiación del ODS 14. Uno de ellos es el acuerdo sobre subvenciones pesqueras que se firmó en 2022 en la Organización Mundial de Comercio, pero que aún no ha sido ratificado por el número de países que se necesita para que entre en vigor. Sin embargo, el experto destaca la importancia de reuniones como la UNOC3 para seguir empujando la acción climática. “No puede haber un planeta sano sin un océano sano y la salud de los océanos está en declive”, dijo Peter Thomson, Enviado Especial de las Naciones Unidas para los Océanos.

  • Expertos indican que el ecosistema oceánico del país está cambiando a causa del alza de temperaturas, teniendo efectos negativos no solo en el agua sino en todo su ecosistema.
  • Corresponde al proceso en que se va perdiendo la capa superficial del suelo y que, en el litoral chileno, permite que las playas cedan terreno al mar.
  • Otro de los temas que es prioridad en la UNOC3 es la contaminación de los océanos, por lo que también se espera que la conferencia sea una plataforma que impulse el Tratado Global de Plásticos que la Asamblea de las Naciones Unidas comenzó a discutir en 2022.
  • Por tanto, harían falta varias décadas para detectar una señal significativa impulsada por el cambio climático en medio del ruido normal.
  • A su vez, no se puede asumir que la vulnerabilidad al cambio climático de una especie va a ser la misma en toda su área de distribución, dado que cada población está adaptada a las condiciones locales y no todas ellas responderán de manera similar al cambio climático.

La cifra es contundente si se compara con las emisiones anuales de Japón, que corresponden a una gigatonelada de CO₂ al año, y las de China y Estados Unidos, los dos mayores emisores del mundo, que juntos alcanzan las 14 gigatoneladas anuales. Camille Détrée, quien lideró la investigación, agregó que en el caso de los erizos de mar subantárticos y antárticos, muy pocos estudios han indagado su capacidad para mantener funciones esenciales en un rango de temperatura, lo cual es primordial para evaluar el futuro de estas especies en un contexto de cambio climático. La razón, según el equipo, es que las grandes variaciones naturales de la clorofila de un año a otro abrumarían cualquier influencia antropogénica en las concentraciones de clorofila. Por tanto, harían falta varias décadas para detectar una señal significativa impulsada por el cambio climático en medio del ruido normal.

Aunque se trata de un periodo relativamente breve en lo climático, son los datos más fiables sobre el tema. Las mediciones preliminares del organismo muestran que el pasado 5 de abril se superaron los 21 grados en los mares entre 60 grados norte y 60 grados sur, es decir, todos salvo los polos. "Esto aporta pruebas adicionales de cómo las actividades humanas están afectando a la vida en la Tierra en una enorme extensión espacial –añade el autor principal B.B. Cael, del National Oceanography Center en Southampton (Reino Unido)–. Es otra forma en que los seres humanos están afectando a la biosfera".

Sin embargo, los retos de la conferencia son grandes y el borrador de la Declaración de Niza ha sido criticado por activistas y ONGs. Consideran que el texto carece de un lenguaje más contundente en cuestiones clave como los combustibles fósiles, la minería en aguas profundas y la contaminación por plásticos. La última sesión que se desarrolló el año pasado en Canadá fue criticada por representantes de la sociedad civil, principalmente, debido al aumento de la cantidad de lobistas de la industria química y de combustibles fósiles presentes en las negociaciones. Según una evaluación del Centro Internacional de Derecho Ambiental (CIEL por sus siglas en inglés) a ese encuentro asistió un 37 % más de lobistas que en la reunión anterior. Para ello, se espera que en la cumbre se adopte la Declaración Política de Niza, cuyo propósito es integrar más estrechamente la protección de los océanos en las políticas nacionales e internacionales mediante compromisos voluntarios. La cantidad de gas que se puede intercambiar y disolver en el agua depende de la concentración que tenga el gas en la atmósfera, su solubilidad y el viento.

En los últimos años, la zona ha sufrido un aumento en la constancia e intensidad de las marejadas y un cambio en el nivel del mar, provocando un incremento en la demanda de infraestructura costera que resista estos efectos. “Peor aún, hoy en día sabemos que más que el cambio en las condiciones promedio del océano, el cambio en la variabilidad del pH podría ser la mayor amenaza para los organismos marinos que viven en la costa, y Chile, es un país donde muchas comunidades costeras dependen de la salud de nuestro océano y de los recursos que allí habitan”, enfatiza el investigador. Por ello, los científicos llevan décadas vigilando el fitoplancton en la superficie de los océanos y estudiando cómo responder estas comunidades esenciales al cambio climático, un control que se realiza desde el espacio. Sin embargo, regionalmente no es posible hacer una declaración general, ya que es muy difícil predecir cómo cambiarán las corrientes y la vida marina, y cómo su interacción determinará el contenido de oxígeno localmente. Aún cuando los países avanzaran en la protección de sus propias zonas económicas exclusivas, necesitamos un acuerdo en alta mar para poder alcanzar la protección del 30 % del océano en su totalidad”, explica Maximiliano Bello, experto en política oceánica internacional. Se trata de un paso clave para lograr la meta de proteger el 30 % de los océanos para el año 2030 porque abre la posibilidad a que se puedan crear áreas marinas protegidas en aguas internacionales.

«A medida que los océanos pierden su oxígeno calentándose, el delicado equilibrio de la vida marina se debilita», advirtió Grethel Aguilar, directora general en funciones de la UICN. A pesar de que para distintos expertos no existen muchas formas de revertir lo provocado por décadas de cambio climático y de la emisión descontrolada de gases de efecto invernadero, sí hay algunas medidas que pueden disminuir las consecuencias de este fenómeno. Para el oceanógrafo y docente de la Escuela de Ciencias del Mar de la PUCV, Tomás Berger, el derretimiento de plataformas de hielo marino es uno de los efectos más notorios y negativos del alza de temperatura en los océanos. El experto menciona que, además del aumento del nivel del mar, también se genera una disminución del llamado “efecto Albedo”. Los pequeños Estados insulares, particularmente vulnerables al aumento del nivel del mar, están ganando influencia en la diplomacia mundial sobre el clima y están aprovechando la UNOC3 para poner de relieve su exposición directa al cambio climático y exigir una acción mundial más enérgica. En el estudio actual, Cael y su equipo analizaron las mediciones del color de los océanos realizadas por el espectrorradiómetro de imágenes de resolución moderada (MODIS) a bordo del satélite Aqua, que lleva 21 años vigilando el color de los océanos.

Proyecto de Internacionalización de los Doctorados UACh llama…

El observatorio Copernicus de la Unión Europea, entidad encargada de analizar el planeta y su medio ambiente, informó hace un año que la temperatura de los océanos aumentó a nivel mundial en un 0.26%, alza que se registró tanto en mayo como en abril de 2023. Además, la Agencia Estadounidense de Observación Atmosférica (NOAA en inglés) afirmó que en abril de ese año se llegó a una temperatura récord de 21.1 grados Celsius en la superficie del mar, siendo la habitual de 17ºC. Otro de los impactos relevantes para nuestras costas según el informe igualdad de género y destacado por Vargas es la intensificación de los vientos a lo largo de la costa durante los últimos 60 años, y la intensificación en la desoxigenación (pérdida de oxígeno) y la acidificación del océano en el Océano Pacífico, tanto en la Corriente de California, como en el Sistema de la Corriente de Humboldt. El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU,  encendió las alarmas por la urgencia que reviste reducir las emanaciones de gases de efecto invernadero y poner en marcha acciones encaminadas a ello. Las evidencias y proyecciones científicas develadas en el material, dan cuenta de las graves consecuencias a las que el mundo se verá enfrentado con el pasar de los años, si esto no se revierte.

Para ello, instan a todas las naciones a situar los océanos en el centro de los esfuerzos climáticos y a presentar planes climáticos más ambiciosos para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 30) que se desarrollará en noviembre de este año en Belém, Brasil. En 2024 se batieron todos los récords de temperatura, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Además, se produjo un auge de nuevos proyectos de extracción de petróleo y gas en el mar, lo que pone aún más en peligro los ecosistemas oceánicos, de acuerdo con Global Energy Monitor, una organización que analiza datos sobre infraestructura, recursos y usos energéticos. Tomar medidas para conservar y utilizar sosteniblemente el mar es urgente y es el objetivo de la tercera conferencia de la Naciones Unidas para los océanos que se llevará a cabo entre el lunes 9 y viernes 13 de junio.

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